Fútbol con mayúsculas el que hemos vivido esta noche en el
Emirates en el duelo que enfrentaba al Arsenal de Wenger contra el vigente
campeón de Europa, el Bayern de Guardiola. El conjunto ingles salía con su 11
de gala salvo en punta, donde Wenger sorprendió alineando al joven francés
Sanogo, internacional sub 20 con Francia, sentando a Giroud (se comenta en
Inglaterra que por sus aventuras carnales), Podolski y Bendtner. La duda en los
alemanes era saber quien ocuparía el rol de mediocentro defensivo y de
delantero centro. Finalmente fue Javi Martínez quien jugó de titular,
desplazando a Lahm al lateral derecho (el defensor alemán lleva buena parte de
la temporada jugando de centrocampista), y Mandzukic. El Arsenal salía con: Szczesny; Sagna, Mertesacker, Koscielny, Gibbs; Flamini, Wilshere; Chamberlain, Ozil, Cazorla; Sanogo. Y el Bayern: Neuer; Lahm, Boateng, Dante, Alaba; Javi Martínez, Kroos, Thiago; Robben, Gotze y Mandzukic.
La primera parte tuvo dos fases claras, una inicial de más
dominio por parte del Arsenal, tocando con velocidad a uno o dos toque en la
zona de tres cuartos buscando en los metros finales la finalización rápida. Si perdía
la pelota, rápidamente corrían a recuperarla con una intensidad brutal, y fruto
de ello, llego el penalti. Robo en la salida de pelota del Bayern, pase en
profundidad de Wilshere para Ozil, que quebró a Boateng cayendo derribado en última
instancia. El mismo Ozil tiró, pero su compañero de pillerías de la infancia,
Manuel Neuer le adivino las intenciones y desvió el tiro. Se desinfló el
Arsenal. Cambio de mandos en el partido.
El Bayern asumió el rol de equipo dominador y de la mano de
un excepcional Thiago (llamando a Del Bosque) consiguió encerrar atrás al
Arsenal. Con Gotze y Robben con movilidad absoluta, y Kroos apareciendo por
donde nadie esperaba, la pelota circulaba con una velocidad apabullante. Un
detalle diferenciador con respecto el Barcelona: toco y me voy, y es que salvo
Thiago, el resto no tocaba la pelota dos veces seguidas en la misma jugada.
El Arsenal recurrió a
balones largos a la espalda de los centrocampistas, buscando por medio de una
segunda jugada la velocidad de su segunda línea, pero sólo el joven Chamberlain
realmente generaba cierto peligro. El Bayern cercaba el área gunner pero sin
excesivo peligro, hasta que una sensacional combinación entre Robben y Kroos,
con un desmarque del holandés y un pase magistral de alemán sobrepasó a 7
jugadores del Arsenal y dejó a Robben sólo ante Szczesny, quien le derribó de
manera absurda. Penalti y expulsión. Pudo acabar ahí el partido, pero Alaba
mando el balón al palo, sigue el empate a cero y llegamos al descanso.
No es hasta la segunda parte cuando el Bayern despliega todo
su potencial y demuestra porque es ahora mismo el equipo más fuerte del mundo.
Guardiola retrasa a Javi Martínez por Boateng (con el Arsenal encerrado atrás y
encima teniendo amarilla sobraba), introduce a Rafinha en el lateral derecho y
es el capitán Lahm quien pasa a ser el medio centro defensivo del equipo, lo
que genera que el Bayern circule la pelota a más velocidad. Un detalle táctico
increíble de Lahm es que a diferencia de Javi Martínez que actuaba más
posicional, el alemán tiene más libertad de movimiento ocupando todo el campo,
incrustándose incluso entre centrales rivales para luego aparecer por sorpresa
en otra zona del campo, como se ve en el gol de Kroos, donde cae a banda
generando un apoyo clave para superar la presión en el costado, y cede la
pelota al mediocampista Toni Kroos que con un golpeo exquisito y envolviendo el
balón, coloca la pelota en la escuadra imposible para Fabianski.
Con el Arsenal
ya prácticamente metido en el área, Guardiola modificó la posición de Robben y
Gotze, a quienes pegó en el costado para abrir la rival y desequilibrar bien
mediante uno contra uno, o bien con ayuda de Alaba o Rafinha. Finalmente,
Guardiola introdujo a Muller y a Pizarro para acabar de sentenciar la
eliminatoria. Ya al final del partido, Lahm sirvió de nuevo un balón en bandeja
para que Muller acabara con el partido.
Sorprende que Ozil jugara los 90 minutos, cuando no ayudaba
a Monreal (tuvo que sustituir a Gibbs por lesión) y su aportación era nula, aun así, el resultado podría haber sido
mucho más abultado. Pocas opciones tiene el conjunto inglés para la vuelta. Me gustaría
destacar a Chamberlain por parte de los gunners, jugador que aportó cosas
diferentes y quien más lo intentó. Por el Bayern, me quedo con Lahm, ahora
mismo de los mejores jugadores del mundo, y con Guardiola, cuyos cambios y
variantes tácticas en el partido dan para escribir un best seller.
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